sábado, 3 de enero de 2015

CANTO GREGORIANO.- Monjes de Santo Domingo de Silos



Según Paloma Navarrete, el canto gregoriano ayuda a aumentar la vibración espiritual













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jueves, 1 de enero de 2015

UN HOMBRE, SU CABALLO Y SU PERRO



Un hombre, su caballo y su perro iban por una carretera.
Cuando pasaban cerca de un árbol enorme cayó un rayo y los tres murieron fulminados. Pero el hombre no se dio cuenta de que ya había abandonado este mundo, y prosiguió su camino con sus dos animales (a veces los muertos tardan un cierto tiempo antes de ser conscientes de su nueva condición).

La carretera era muy larga y colina arriba. El sol era muy intenso, y ellos estaban sudados y sedientos. En una curva del camino vieron un magnifico portal de mármol, que conducía a una plaza pavimentada con adoquines de oro.

El caminante se dirigió al hombre que custodiaba la entrada y entabló con él, el siguiente diálogo:

- Buenos días.
- Buenos días - Respondió el guardián.
- ¿Cómo se llama este lugar tan bonito?
- Esto es el Cielo. 
- ¡Qué bien que hayamos llegado al Cielo, porque estamos sedientos!
- Usted puede entrar y beber tanta agua como quiera.

Y el guardián señaló la fuente.

- Pero mi caballo y mi perro también tienen sed...
- Lo siento mucho - Dijo el guardián- pero aquí no se permite la entrada a los animales.

El hombre se levantó con gran disgusto, puesto que tenía muchísima sed, pero no pensaba beber solo. Dio las gracias al guardián y siguió adelante. Después de caminar un buen rato cuesta arriba, ya exhaustos los tres, llegaron a otro sitio, cuya entrada estaba marcada por una puerta vieja que daba a un camino de tierra rodeado de árboles. A la sombra de uno de los árboles había un hombre echado, con la cabeza cubierta por un sombrero. Posiblemente dormía.

- Buenos días - dijo el caminante.
- El hombre respondió con un gesto de la cabeza.
- Tenemos mucha sed, mi caballo, mi perro y yo
- Hay una fuente entre aquellas rocas - dijo el hombre, indicando 
el lugar. Podéis beber toda el agua como queráis.
- El hombre, el caballo y el perro fueron a la fuente y calmaron 
su sed.

El caminante volvió atrás para dar las gracias al hombre.

- Podéis volver siempre que queráis - Le respondió éste.
- A propósito ¿Cómo se llama este lugar?- preguntó el hombre.
- EL CIELO. 
- ¿El Cielo?
- ¿Sí?
- Pero si el guardián del portal de mármol me ha dicho que aquello 
era el Cielo!.
- Aquello no era el Cielo. Era el Infierno - contestó el guardián.

El caminante quedó perplejo.
- ¡Deberíais prohibir que utilicen vuestro nombre! ¡Esta información falsa debe provocar grandes confusiones! - advirtió el hombre.

- ¡De ninguna manera!-increpó el hombre - En realidad, nos hacen un gran favor, porque allí se quedan todos los que son capaces de abandonar sus mejores amigos.









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Sobre Divaldo Pereira y Frank Montañez



Soy un tipo con una terrible memoria. Me cuesta recordar hasta lo que comí al desayuno. Pero hasta los que sufrimos de ese mal, tenemos momentos que quedan impresos en la memoria. Una de esas vívidas reminiscencias, es la llegada a mi casa en 1980, de un señor risueño y de un hablar extraño que me causaba mucha gracia. Recuerdo claramente, las carreras de mi madre, que se esmeraba en atender a este invitado, y a otro grupo de señores con los que mi papá se reunía en el CEDE (Centro de Investigación Espírita) en Maracaibo.

Era Divaldo Pereira Franco, el bahiano que venía de visita a Venezuela, a dar conferencias sobre el espiritismo. En casa estuvieron aquel día Luz Tejeiro, Adelita, Maruja, Gastón y muchas otras caras conocidas, de las cuales, para variar, ya no recuerdo el nombre. Lo que si recuerdo es una larga conversa, hasta altas horas de la noche que este señor y mi padre tuvieron. Al día siguiente, al momento de su partida, una grande abrazo, y una profunda mirada con unos ojos serenos y achinados, y las palabras: Alfredo, niñito afortunado!

Divaldo Franco es la cara del espiritismo en el mundo. Aunque con una larga trayectoria y unos numeros impresionantes de  paises visitados, libros escritos y psicografiados, conferencias dictadas, y honores recibidos entre los que se cuenta ser el representante de la Doctrina Espírita ante las Naciones Unidas;  las estadisticas de Divaldo de las que mas me gusta hablar, son las de sus obras sociales.

Divaldo, comenzo su obra social en 1952, fundando la Mansion del Camino junto a su amigo Nilson. Al día de hoy, la institución tiene unas impresionantes instalaciones en un terreno de ocho hectareas, con cincuenta edificaciones construidas especialmente para brindar educación y salud a mas de tres mil niños, sin contar a los dos mil trabajadores, adultos, y ancianos que la institución atiende, llegando a un total de cinco mil personas tocadas por la caridad cada día. Clinica de Maternidad, Laboratorio de Bionalisis, Policlinica, Guardería, Cursos profesionalizantes de informatica, Imprenta de Libros, y pare usted de contar. Podria darles detalles, como que cada niño es atendido según su edad, condición nutricional y carencias afectivas. Profesionales que cuidan de ellos con amor, y se cercioran de que esten aseados, vestidos y alimentados cinco veces al dia, y que al final de la jornada, lleven alimento para los padres trabajadores a su hogar. Podria dedicar un libro entero a describir en detalle cada obra, y aún me quedaría corto, ya que estan son las obras visibles, pero puedo dar buena fé de una gran cantidad de discretas asistencias a instituciones del mundo entero!

Como se financia esta obra? Divaldo no solo adoptó legalemente mas de doscientos niños, los cuales hoy son profesionales formados, y con familia establecida, que le han dado mas de mil doscientos nietos, y que cada uno de ellos es colaborador financiero de los proyectos de la Mansión del Camino, si no que tambien desde un principio, y a traves de documento notariado, cedió todos los derechos autorales de sus obras literarias, a su proyecto social, y a la Federación Espirita Brasilera, que se encarga de administrarlos para otras obras similares, regadas por todo Brasil y el mundo.

Y a lo mejor, mis queridos lectores, siendo espiritas de corazón, lo mas probable es que ustedes sepan ya de todo lo arriba descrito...

Lo que realmente me motivó a escribir esta nota, es una repugnante publicación del hermanito Frank Montañez, donde califica a Divaldo de Mercader, supurando envidia y resentimiento, elucubrando sobre sus ganancias. No voy a ahondar en detalles sobre la agria retahila de insultos en contra de Divaldo Franco, que este personaje acostumbra desahogar a traves de sus redes sociales, lo que si les voy a pedir, sobre todo a sus fanaticos, es que por caridad de Cristo, investiguen, profundicen, y sobre todo, LEAN.

El hermano Frank, ha captado la atención de los bisoños, y como el mismo dice en sus publicaciones, se ha dedicado a adoctrinar a una audiencia que no tiene conocimientos, enfocandose en ¨los nuevos¨ como el los llama,  ya que ha venido siendo rechazado sistemanticamente en cada pais, por las instituciones establecidas, y los hermanos espíritas serios y con trayectoria. Que facil es para el difamar e injuriar a los espiritistas, ante una audiencia que desconoce la verdadera doctrina, y ante la cual el se vende cual predicardor trasnochado!

Dice el dicho: Dime de lo que presumes, y te diré de lo careces! El hermanito Frank decidió inmediatamente borrar su publicación, alegando que se dedicaría a investigar la obra social de Divaldo, para pronunciarse a posteriori... ergo, el hermanito Frank, no conocía la obra de Divaldo al momento de vomitar sus difamaciones en su contra.

Cierro esta nota, dejando dos preguntas para los fanaticos del Hermanito:
Que espírita por convicción, no conoce la obra de Divaldo Franco? y Quien es Frank Montañez?

Abrazo Fraternal, y hasta la próxima!








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