lunes, 10 de noviembre de 2014

DESILUSIONES - INGRATITUD - AFECTOS CONTRARIADOS





937. Las decepciones que experimentamos a causa de la ingratitud y la fragilidad de los lazos de la amistad, ¿no son también, para la persona sensible, una fuente de amargura?


- Sí, pero nosotros os enseñamos que sintáis lástima por los ingratos y los amigos infieles, porque serán más desgraciados que vosotros. La ingratitud es hija del egoísmo, y el egoísta ha de encontrar más tarde corazones insensibles como él mismo lo fue. Pensad en todos aquellos que realizaron más suma de bien que vosotros, que más que vosotros valieron y a quienes se pagó con el desagradecimiento. Pensad en Jesús mismo en la Tierra fue escarnecido y despreciado, tratado de embaucador e impostor, y no os asombréis de que os suceda lo propio. Que el bien que habéis hecho sea vuestra recompensa en el mundo, y no toméis en consideración lo que digan de él quienes lo recibieron. La ingratitud representa una prueba para vuestra persistencia en realizar el bien. Se os tendrá en cuenta, y los que os han negado serán castigados, tanto más, cuanto mayor haya sido su desagradecimiento.


938. Los desengaños ocasionados por la ingratitud, ¿no existirán para endurecer nuestro corazón e insensibilizarlo?

- Esto sería un error. Porque la persona sensible, como dices, es siempre feliz por el bien que realiza. Sabe que si no se acuerdan de ese bien en esta vida, lo recordarán en la otra, y que el ingrato tendrá vergüenza y remordimientos.


938 a. Sí, pero esa idea no impide que su corazón se sienta herido. Ahora bien, esta circunstancia, ¿no puede engendrar en ella el pensamiento de que sería más dichosa si fuera menos sensible?
- Sí, si prefiere la felicidad del egoísta. ¡Pero se trata de una lamentable felicidad! Sepa esa persona que los amigos ingratos que la abandonan no son dignos de su amistad y que se ha equivocado respecto a ellos. Visto lo cual no deberá lamentar el haberlos perdido. Más adelante encontrará amigos que sepan comprenderla mejor. Lamentad a aquellos que tienen con vosotros un mal comportamiento que no hayáis merecido, porque tendrán ellos un triste arrepentimiento. Pero no os sintáis afectados por eso: es la manera de poneros por encima de su nivel.

La Naturaleza ha puesto en el hombre la necesidad de amar y ser amado. Uno de los goces mayores que le son concedidos en la Tierra es el encontrar corazones que simpaticen con el suyo. Se le dan de este modo las primicias de la felicidad que le está reservada en el Mundo de los Espíritus perfectos, donde todo es amor y benevolencia. Se trata de un goce que es rehusado al egoísta.

















domingo, 9 de noviembre de 2014

JUZGAR A LOS DEMÁS



903. ¿Somos culpables de analizar los defectos de los demás?

- Si se hace con el intento de criticarlos y difundirlos, se es muy culpable. Porque significa que estamos faltos de caridad. 

En cambio, si es en nuestro propio beneficio, a fin de evitar en nosotros esos defectos, puede en ocasiones resultar útil. Pero no hay que olvidar que la indulgencia hacia los defectos ajenos es una de las virtudes incluidas en la caridad. 

Antes de formular un reproche a los demás con motivo de sus imperfecciones, ved si no se puede decir lo mismo de vosotros. 

Tratad, pues, de poseer las cualidades opuestas a los defectos que criticáis en los demás: es el modo de elevaros. Si les reprocháis su avaricia, sed generosos. Si les enrostráis su orgullo, sed humildes y modestos. Si veis que son duros, sed vosotros tiernos. Si ellos obran con mezquindad, sed magnánimos en todas vuestras acciones. 

En suma, haced de modo que no se pueda aplicaros esta frase de Jesús: “Y ¿por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?”














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miércoles, 22 de octubre de 2014